Fin al Binominal

Por: Macarena Villalobos Mena, Líder Académico Derecho Público
 

A poco de haberse realizado una nueva elección presidencial y parlamentaria, importante es tener en consideración algunas de las principales modificaciones incorporadas a toda la legislación referente a las votaciones y escrutinios, que muchos han llamado el “Fin al Binominal”.

La Ley N° 20.840, que sustituye el Sistema Binominal por uno de carácter proporcional inclusivo y fortalece la representatividad del Congreso Nacional, introduce cambios normativos principalmente en la Ley Orgánica Constitucional N° 18.700, sobre Votaciones Populares y Escrutinios.

Esta ha cambiado sustancialmente en tres ámbitos:

  1. Aumento de distritos electorales y circunscripciones, lo cual implica necesariamente el aumento de la cantidad de diputados y senadores que habrá en ambas cámaras del Congreso Nacional.
  2. Cambio en el mecanismo de determinación de los candidatos que ganan las elecciones parlamentarias, utilizando el método D’Hont, el cual procura el aseguramiento de la proporcionalidad de los candidatos electos por votación obtenida por cada partido o pacto político.
  3. Normas y medidas que contempla la nueva normativa que aseguran la paridad de género en el Congreso Nacional, procurando más participación femenina en las discusiones parlamentarias. En este punto centraremos nuestra atención.

En Chile, la participación femenina tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado bordea el 15%. Con este antecedente previo cabe formularse la siguiente pregunta: ¿cómo se encuentra Chile comparativamente con otros países del mundo respecto de esta materia? ¿La cuota de representación y participación femenina cumple con los estándares esperados en la comunidad internacional? Lo cierto es que resulta bastante complejo responder estas inquietudes, dado que cada país posee una realidad e idiosincrasia absolutamente diferentes. Así las cosas, no es posible hacer la comparación entre Ruanda –país que cuenta con la mayor proporción de participación femenina en el Parlamento, con un 61,3%– y Chile. Sin embargo, podría resultar apropiado hacer el análisis observando la realidad de países vecinos. En Latinoamérica, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha reconocido una participación excesivamente baja de mujeres en cargo políticos. Es más, se constata que muchos países en donde la participación femenina es más alta, es porque en algún momento tuvo vigencia una ley de cuotas, o bien, esta sigue vigente. Ejemplo de ello es Argentina y Uruguay que tienen leyes que contemplan un porcentaje determinado de participación de mujeres en el parlamento.

En la realidad latinoamericana, Bolivia ha ido más lejos, consagrando a nivel constitucional esta obligación, requiriendo igual participación de hombres y mujeres en el Congreso. De ahí entonces su 53,1% de representación femenina en el Parlamento.

Chile ha asumido este desafío, implementando para estas elecciones las siguientes medidas que aspiran a una equidad de género en la participación parlamentaria:

  • En primer lugar, la Ley N° 20.840 dispone que del total de candidaturas tanto a diputados como a senadores que presente un partido, vaya o no en un pacto, ni los candidatos ni las candidatas podrán superar el 60 por ciento del total de candidaturas. La idea de esta regla es lograr equiparar la presencia de los géneros en el Congreso, y será aplicada hasta las elecciones parlamentarias del año 2029.
  • El segundo incentivo que detectamos en la ley es un aporte económico de 500 UF que se le entregará al partido político por cada mujer electa como senadora o diputada. Con estos recursos, los partidos políticos debiesen implementar programas y actividades para el incremento e inclusión de las mujeres en el terreno político. En el mismo orden de ideas, y hasta las elecciones del 2029, los votos obtenidos por candidatas tendrán un reembolso adicional de 0,01 UF, estímulo adicional para contar con mayor participación femenina.
  • Y, por último, se protege la equidad de género en la participación política al restringir en sus elecciones primarias la elección de no más del 40% de sus candidatos por esa vía, para que se completen el resto de las candidaturas asegurando que no haya más de un 60% de los candidatos del mismo género en la nómina.

Un estudio sobre Mujeres y Hombres en el Parlamento (2008), realizado por la Unión Interparlamentaria aseveró: “Las mujeres demuestran liderazgo político trabajando independientemente de su afiliación política en los grupos parlamentarios de mujeres, incluso en los ambientes políticos más reacios, y defendiendo cuestiones relativas a la igualdad de género, como la lucha contra la violencia de género, las licencias parentales y el cuidado de los hijos, las pensiones, las leyes sobre igualdad de género y las reformas electorales”. Esto nos demuestra que los cambios legislativos recientemente aprobados y prontamente implementados relativos a esta materia, apuntan al camino que debemos seguir trazando como país.